domingo, 1 de abril de 2012

LOS POBLADORES LLEGAN A AMÉRICA 4


"Mucha confusión y admiración causaría el atrevimiento de los ingleses de navegar y atravesar el Estrecho de Magallanes y podrían hacer mucho daño, si esta posibilidad no estuviera prevista desde mucho tiempo atrás. Para prevenirse de los corsarios es necesario poblar el Estrecho. Cabría preguntarse las razones de los ingleses para atreverse en tan peligrosa navegación. Tres pueden ser las razones: para enriquecerse, para hurtar y ver caminos y volver con más poderío, y tercero para descubrir tierra rica y poblarla.
Si sólo vienen por las dos primeras razones será fácil echarlos pero si se deciden a conquistar será más difícil por no haber fortificaciones en toda esta zona sur de América. Será difícil, dañoso, trabajoso y perjudicial. Si son corsarios y van a robar una vez y no piensan volver más, es mejor y más propicio que vayan a Panamá, al Golfo de San Miguel y de allí volverse seguros a Inglaterra, agrupándose con otros corsarios. Si piensan volver de nuevo, no querrán estropear los navíos. Buscarán una salida por la parte norte del Estrecho o por la navegación de los portugueses o por donde entraron.
La primera opción, navegar hacia Nueva España, México, buscando otra salida, no tiene mucho sentido, parece cosa sin razón y fuera de juicio querer hallar otra salida porque no es seguro que la haya y pueden tardar mucho tiempo. Los navíos no pueden tampoco estar tan largo tiempo en el agua sin riesgo de perderse. No parece muy verosímil, ni buena.
La posibilidad de volver por el camino de los portugueses parece verosímil. Subir hasta el puerto de Acapulco y después tomar el derrotero de  los castellanos por Filipinas. Hay dos buenas razones para que esta opción me parezca verosímil y buena: porque esa ruta de navegación es muy conocida y por la posibilidad de encontrarse con los navíos que hacen el viaje de las islas Filipinas a Nueva España y de paso robar lo que llevan. Una vez en Filipinas proseguirían el viaje hacia el Cabo de Buena Esperanza. En este camino tiene la facilidad de encontrar muchas provisiones, hay muchas islas y tierras pobladas y fértiles. No obstante, tienen dos problema, que el navío no pueda aguantar tantos meses de navegación y el otro peligro, que se podrían topar con los portugueses en el Estrecho de Cingapura y Malaca y entonces deberían buscar salida por el Canal de Sunda o entre Sunda y Samatra, una zona muy difícil y peligrosa, la otra alternativa sería navegar al sur del Maluco y coger el Cabo de Buena Esperanza por afuera de la Isla de San Lorenzo. Este camino es mucho más peligroso y más largo y tampoco están seguros de no encontrarse con la armada portuguesa.
La cuarta posibilidad es volver por donde han entrado, lo cual es verosímil pues toda persona de buen juicio que entre en una cala por una parte conocida no quiere buscar otra salida dudosa y no segura. El remedio es impedirles la salida  taparles el paso, si se pudiere, y si no perseguirlos con fuertes navíos, bien armados y echarlos de ese Mar del Sur no dejándoles tomar puerto ni parar por toda la costa de Chile y Perú. Cortarles el paso no se puede si no es en el Estrecho haciendo un fuerte en una de las cuatro angosturas, la más cómoda y apropiada para ellos y para eso debe poblarse el Estrecho, pues es preciso antes andar palmo a palmo la zona para comprobar que no hay más salidas y entradas ya que con los muchos canales que hay, si hubiera otra entrada o salida sería en balde fortificar.
Es preciso que manden gente de España, pues la gente de Perú y Chile no tienen experiencia. También es conveniente que la armada llegue desde España porque de lo contrario pueden cruzarse con el corsario o encontrárselo invernando en el Estrecho o en otra parte. El número de gente que venga no puede ser menor de mil o mil quinientos soldados porque, aunque para poblar y guardar los fuertes, bastaría con doscientos, todavía hay peligro de perder algún navío en el camino y, por lo que se puede sospechar, el corsario ha dejado guardia en esa zona. Cuando no haya que pelear en el Estrecho, el resto de los hombres pueden ir a Filipinas, a la Conquista de China o contra los portugueses para hacer la guerra. Porque más mal hacemos a los portugueses declarando la guerra con dos mil hombres, que aquí con cincuenta mil. Porque además de ocuparles las fuerzas que tienen, les impedimos el comercio que tienen con China y los tratos de Malaca, con los que ellos se sustentan”. Así escribía Gessio al rey sobre la necesidad de luchar contra el corsario inglés. 

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