miércoles, 8 de febrero de 2012

EL DESCONTENTO 5


“Sande nos trata mal, nos lanza palabras injuriosas y afrentosas por cosas muy menudas y muchas veces sin razón, no perdonando ni a los muertos ni a los vivos y también es tanta la arrogancia suya que alcanza a los de esta ciudad y a los de Castilla. Siendo quien fue el Adelantado Miguel López de Legazpi, tan apropiado en vida y fama, habiendo gastado su hacienda y acabado su vida en servicio de Su Majestad, dice que Miguel López no fue sino un pobre escribano, a Guido de Lavezaris lo ha llamado cabeza de bellaco y librero, no teniendo respeto a los más de treinta años que era criado de Su Majestad y al capitán de la Haya, al capitán Maldonado, al capitán Morones, al capitán Chacón, al capitán Chaves, al capitán Ramírez los llamó a unos judíos, a otros sastres, borrachos, picaros, bellacos y otras palabras afrentosas. Finalmente no hay hombre, mujer o religioso a quien no tenga afrentado o injuriado. Antes los gobernadores no afrentaban ni amenazaban como tiranos. Estas islas cada día van en disminución por esto y por los muchos naufragios. En las almonedas de mantas, cera y oro no ha consentido que se saque en partidas pequeñas, sino todo junto y así sólo pueden comprarlo el gobernador y el maestre de campo. Hizo maestre de campo a su amigo, que vino en su compañía, hombre sin mérito, sin servicio a Su Majestad, indigno y no merecedor del cargo, hombre grosero, codicioso, desvergonzado. El gobernador y él tienen bastimentos y gente en la fortaleza estando, como estamos, entre enemigos y con tanto recelo. Hemos tenido tanta necesidad. Se usan tratos y contratos, oro venga como venga y a costa de quien fuere. Sentimos lo del maestre de campo. Nosotros que hemos servido con sed, cansancio y poniendo nuestras vidas en graves peligros y se dé el mando a un hombre de tan poca maña y dos repartos de tierra buena. Todos los soldados andan desesperados de que les mande..."
-      ¿Has contado lo del espionaje de tierras? - preguntó el capitán Chacón al capitán Chaves que era quien escribía.
-         No, lo voy a contar ahora.
". ..le tiró con un arcabuz, le hirió y escapó harto venturosamente y lo andan buscando. También hace muchos malos tratos a los naturales. Se levantaron pueblos y se van a las sierras y montes y por esas causas y el desasosiego han muerto gran cantidad de naturales. . ."
-   Sigue tú, Chacón. Al fin y al cabo, la carta es de todos- dijo Chaves mientras le tendía la pluma.
-         ¿Y qué pongo?
-       Habla de los tratos con China, de Rodrigo de Frías y sus amigos - opinó el capitán Juan de Morón . - Lo de los insultos ya lo has puesto, ¿verdad?
-      Sí, al principio. -Chaves estiraba los nudillos de la mano agarrotados por la escritura.
“Y si ha puesto en la Real Corona algunas encomiendas de pueblos ha sido con intención de poder demostrar que un poco del oro va al Reino. Ha querido aniquilar a los que aquí servimos, no pide consejo a los capitanes y a los religiosos, como sus antecesores hacían. No tiene respeto a los religiosos, siendo ellos personas venerables. Deja en mal ejemplo a los españoles ante los naturales y no como los gobernadores anteriores que no se perdían misa ni sermón aunque tuviesen sesenta años. El pasado Corpus Christi tanto el gobernador como el maestre de campo faltaron a los Oficios Religiosos..."
- ¿Has escrito lo de Cabello? - inquirió Juan Maldonado que hasta entonces había permanecido callado.
-         No, se me había olvidado.
“. .. En la elección de los alcaldes anduvo el maestre de campo, por orden del gobernador, corriendo para que fuera alcalde el licenciado Cabello, hombre de mala vida y fama que había en estas islas, y lo nombraron. Estaba amancebado con una mujer casada. Algunos de los que firman esta carta, estuvieron presentes la noche en que acompañaron al marido de esa mujer a casa y lo encontró dentro de su aposento, desnudo en camisa, a diez pasos de la cama y le dio puñaladas. El hombre más humilde que había en esta tierra. Los demonios le enseñarán por cada vicio…”
-     No olvides lo que dice Sande cada vez que alguien se queja -recordó Chaves.
-         ¿Qué?- preguntó Morón.
-       Que el Rey está lejos. Y cuenta que nos niega todas las licencias para abandonar esta isla.
-         Sí- continuó Maldonado. - Pon que yo lo he intentado y no permite que nadie salga de aquí ante el temor de que nos querellemos y demos cuenta de sus agravios.
La conclusión de la carta les llevó varias horas. Bajo la vibrante luz de una vela firmaron los cuatro capitanes de Manila.

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