martes, 3 de enero de 2012

LEVANTANDO MANILA 2

Corrillos de soldados se formaban por toda la población, había mucho que contar: unos daban su versión de la huída, los otros se lamentaban de lo que les esperaba con el nuevo gobernador. A Sande sólo le quedaba una esperanza: "Esperemos que la embajada de paz que está en China sea un éxito". Por si acaso sus deseos no se cumplían y había represalias cuando los chinos se enteraran de la marcha del corsario, optó por levantar una verdadera empalizada siguiendo el primer diseño que Miguel López de Legazpi hiciera años atrás. Mandó a los indios y a los soldados a cortar madera, " la sacáis de donde podáis". Los matorrales de la selva no servían para esa labor, "si se pudre pronto, como repetís sin cesar, la repondremos". Otro grupo fue encargado de recoger tierra para sujetar los troncos y un tercero se encargó de recolectar arroz, "los almacenes reales no pueden estar desabastecidos". La ciudad se aceleró con un ritmo desconocido hasta esas fechas, todos tenían trabajos muy específicos que realizar y Sande no era hombre que perdonase a quien no cumpliera sus órdenes. Guido de Lavezaris fue el encargado de escribir varios informes sobre las tierras de Filipinas y, concretamente, hacer una lista con las encomiendas que se habían distribuido.
 
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
 
La embajada de paz en China ignoraba todo lo que había pasado en Luzón desde que se marcharon a mitad de junio. Seguían despreciando los ofrecimientos chinos para llevar refuerzo y controlar entre todos al pirata. Confiados aseguraban que todo estaba bien atado, que el capitán Salcedo era un experto hombre de guerra y las tropas españolas, feroces e implacables. Ante la negativa de los castilla a aceptar ayuda de barcos militares, el gobernador de Chincheo, que fue a despedirlos a Tonsuco, rebajó su oferta de doscientos navíos a sólo diez, en los cuales viajaban setecientos hombres, los encargados de devolver a Li- Ma- Hong, vivo o muerto, a su patria. El 3 de septiembre, bajo la luna llena, se realizaron en honor de los invitados sacrificios rituales y tras una copiosa cena amenizada por fuegos que se elevaban al cielo tiñéndolo de colores, el inzantón entregó catorce piezas de seda para Lavezaris, diez para el capitán Salcedo, cuatro para los frailes y dos a cada uno de los restantes embajadores. Los criados fueron obsequiados con numerosas mantas azules.

La flota de diez navíos abandonó a vela el puerto de Tonsuco el 14 de septiembre de 1.575. En un mismo barco, bajo las órdenes del capitán Xiaugac, embarcaron los castellanos junto a Sinsay y Oumoncon. Al día siguiente recalaron en la Isla Toata; el viernes, en Laulo; el domingo salieron hacia Ochú y los fuertes vientos les hicieron refugiarse en la Isla de Plon. La tempestad arreció y, durante tres semanas, permanecieron amarrados a puerto. Fue en esta isla donde se enteraron, a través de los pescadores, que Li- Ma- Hong había roto el cerco y se encontraba en la Isla de Tacoatican, su refugio preferido, a tan sólo doce leguas de donde se hallaban fondeados. Sinsay tiraba de sus cabellos, Oumoncon se comía las uñas con ensañamiento hasta hacerse sangre. Los dos capitanes enloquecidos propusieron a Xiaugac ir a enfrentarse con el bandido pero éste, que era cauto y viejo, observando a la gente que lo acompañaba y la flota que dirigía sin armamento pesado ni municiones suficientes, hizo oídos sordos a tales pretensiones.

Cuando los vientos amainaron, el 11 de octubre, izó las velas y se engolfó en el mar por el camino contrario al que se hallaba el enemigo. Seis días más tarde anclaron en Bolinao. Oumoncon envió a un intérprete de tagalo a Pangansinan para que comprobase la veracidad de la noticia . Cuando regresó con la confirmación, los soldados irrumpieron en llantos y lamentos. Xiaugac, prudente, mandó de regreso dos barcos para que avisaran a la Armada Real de China y pudieran sorprender al corsario. Sorteando tormentas se encaminó con los otros ocho navíos hasta Manila.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada